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lunes, 1 agosto 2022

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El problema de los oficios tradicionales

En España faltan profesionales de oficios tradicionales. Esto es una realidad que va de la mano de otra más dura todavía. Ocho de cada diez reclutadores de talento reconocen tener muchas dificultades para encontrar candidatos ideales para puestos operativos. Pero, ¿por qué sucede esto?

En este artículo vamos a tratar de encontrar algunas causas de por qué faltan buenos profesionales en trabajos como la fontanería, la carpintería o la albañilería en el país. ¿Nos acompañas?

Una realidad laboral: faltan oficios tradicionales

La pandemia no ha ayudado a esta realidad, todo sea dicho. Pero ahora que la hemos dejado un poco atrás, la situación no se ve demasiado positiva. Detrás de la carencia de este tipo de profesionales, hay diversas situaciones, que van desde la formación hasta el envejecimiento de la población.

Pocos puestos cualificados

Hay poca oferta de perfiles cualificados y bien formados. Las empresas solicitan formación profesional con más asiduidad para conseguir un trabajo, pero a la vez, ofertan menos puestos muy cualificados. Además, en ciertos trabajos hay turnos cambiantes; cada vez se exige más dominio del idioma hasta para perfiles muy operativos; se buscan candidatos muy especializados en ciertas tareas y, en muchos puestos, los salarios son bajos, como ha señalado recientemente el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey.

Calidad de los trabajos

Vivimos un cambio generacional y, como tal, los jóvenes que se integran al mercado laboral lo hacen con la esperanza de encontrar otro perfil. La calidad de los trabajos no es la idónea hoy en día, además de que, según las estadísticas, los trabajadores tradicionales como albañiles, electricistas o fontaneros son casi siempre hombres. Aunque el número ha aumentado en los últimos años, aún hay muy pocas mujeres, porcentualmente hablando, en esos trabajos.

No hay aprendices

Los aprendices están en extinción. Los trabajos tradicionales se valían de ellos para enseñar el oficio y continuarlo, pero cada vez escasean más. La pirámide poblacional está íntimamente ligada a esta realidad. Al haber menos jóvenes en edad de trabajar disponibles por la baja natalidad, los puestos de trabajo se quedan vacíos. En esta relación de los jóvenes y el trabajo, las zonas rurales sufren más al ver cómo estos migran a las ciudades.

Hoy, entre los jóvenes, hay una cultura del emprendimiento muy desarrollada. Pero emprendimiento no es sinónimo de éxito. También hay mucha cultura de la inversión en bolsa y la incursión en productos tecnológicos. Eso hace que los trabajos tradicionales se vean como una carga más que como un medio de desarrollo.

Hay más causas que pueden afectar a la dificultad para cubrir la falta de profesionales de oficios tradicionales, pero todas forman parte de una nueva realidad laboral en España. El desafío es lograr un cambio de dinámica.

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