Economía

Las medidas que debería tomar Pedro Sánchez para que la Unión Europea se tomara a España en serio

Pedro Sánchez está llevando a España a su crisis más fuerte desde hace mucho tiempo

Jorge DL Heras

3 de mayo de 2020 (20:06 CET)

Pedro Sánchez con otros mandatarios europeos FOTO  Europa Press
Pedro Sánchez con otros mandatarios europeos FOTO Europa Press

 En vista del estado de alarma generalizado que se ha establecido en casi todo el globo por culpa de la pandemia del COVID-19, se podría pensar que la situación geopolítica global (que actualmente permite tanto a Estados Unidos como a China ser los países más industrializados del mundo) es susceptible de sufrir cambios, fundamentalmente a nivel de los poderes financieros y comerciales, lo que desataría una lucha sin cuartel por la hegemonía del desarrollo económico a nivel mundial.

Por primera vez desde la pandemia de la peste negra, que afectó a Eurasia en el siglo XIV, una nueva enfermedad puede causar un cambio de características globales, el cual depende en mucho de la respuesta que den los países involucrados en términos de prevención y tratamiento.

Santiago Abascal, presidente de Vox  - Foto Europa Press

No obstante, apreciamos que hay países en los que la pandemia se ha desarrollado escasamente, debido principalmente a la celeridad y acierto en las medidas adoptadas. Estos días atrás hemos visto datos sobre Portugal o Alemania, por ejemplo, que demuestran una muy buena gestión por parte de sus gobiernos, que incluso es celebrada por la oposición.

En España por desgracia no ha sido así. Actualmente somos el país del mundo con más fallecidos por millón de habitantes y el peor considerado en capacidad de gestión de esta epidemia.

Existe un descontento generalizado por un amplio sector de la población, que incluye al colectivo sanitario, fundamentalmente por la escasez de material de protección y aislamiento para combatir la epidemia e, incluso, organismos internacionales como la OMS han pedido a Europa aprender de la mala experiencia de España. Pudimos leer, también recientemente en periódicos internacionales, como The Guardian o New York Times, artículos comentando la nefasta gestión que de la pandemia ha hecho el gobierno de España.

Las repercusiones económicas en nuestro país, que serán analizadas cuando desciendan los contagios y fallecidos, si esto se consigue por supuesto, mostrarán con casi toda seguridad la previsión de un aumento de la deuda muy importante, que el país no podrá asumir a no ser que se recurra a pedir dinero prestado (aún más) a la CEE.

Vista la experiencia de nuestros vecinos griegos con la crisis económica del año 2008, esto va a suponer en nuestro país, casi seguro, unos recortes presupuestarios importantes que conllevarán rebajas salariales y de pensiones, que van a estrangular aún más la ya denostada economía de las familias en nuestro país.

Pedro Sánchez FOTO  Europa Press

Políticas de austeridad en definitiva y de desmantelamiento del capital de nuestra empresa pública al mayor postor, para recuperar todo el dinero que se pueda con el fin último de poder pagar la nueva deuda impuesta por Europa, como ocurrió con Grecia al mando de nada más y nada menos de Syriza, el Podemos griego, que a pesar de negarse inicialmente a pagar la deuda, tuvo que aceptar las directrices de la Troika para evitar sacar a Grecia de Europa y así sumir a su país en una crisis que todavía perdura.

Esto el gobierno lo debe saber muy bien, pero parece que se encuentra maniatado por la corriente socialcomunista que desde dentro del mismo plantea la posibilidad de salir de Europa de forma unilateral. Maniobra que sería con mucho aún más perjudicial.

Es imperativo desterrar ideologías del pasado que no han funcionado en ningún país, y que lo único que harían sería llevarnos al aislamiento absoluto. Es preferible seguir apostando por el proyecto de Europa y colaborar todos juntos para salir de la crisis en las mejores condiciones.

El gabinete de gobierno de Pedro Sánchez, incluyendo a él mismo, no está poniendo las cosas fáciles para que ese objetivo llegue a buen término, como así mencionan fuentes europeas, ya que abrazan posturas social-comunistas en muchos casos con las que Europa como es obvio no se encuentra cómoda. Los burócratas europeos exigen garantías de devolución de la deuda y cumplimiento de las reformas y sobre todo de reducción del déficit presupuestario, al que tanto el presidente del gobierno como el líder de Podemos menosprecian. Para reducir el déficit una medida, que desde Europa se está planteando, es disminuir la cantidad desmesurada de políticos que tenemos en nuestro país (más de 500.000 en contra de unos 200.000 que tiene Alemania, con el doble de población). El ahorro sería considerable si se limitaran muchas transferencias a las autonomías o se suprimieran las diputaciones provinciales. Con esto se podría evitar subir impuestos a la población y así estimular la economía aún más. Pero esto parece que el gobierno de Sánchez no está nada dispuesto a hacer. Despreciar la ayuda de Europa y, por tanto, su plan estratégico, nos llevaría a sumirnos en la más grave crisis económica que ha sufrido España desde la Democracia, todo por seguir las directrices de un político cuya mayor inquietud es que nuestro país se asemeje a la Venezuela de Hugo Chávez.

Se hace, por tanto, necesaria la desvinculación de los integrantes del gobierno que participan de estás ideologías marxistas que de ninguna utilidad tienen en el momento actual y el liderazgo de aquellos que sí defienden nuestro merecido lugar en Europa. Si esto se diera, el apoyo de los partidos constitucionalistas de la oposición pudiera materializarse y comenzar la regeneración democrática y económica que tanto hace falta para que salgamos de la crisis satisfactoriamente.

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