Economía

La economía europea sigue en cuidados intensivos

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8 de mayo de 2020 (16:51 CET)

Fuente  Pixabay
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El comienzo del fin. Parece que ya se vislumbra la ansiada reapertura de las economías de los países del sur de Europa, las más castigadas por la crisis del COVID-19, con España e Italia a la cabeza. Pero lo cierto es que la situación financiera de la UE sigue siendo crítica y está repleta de incógnitas por despejar. En este artículo vamos a tratar de hacer un breve análisis de los motivos que sugieren que la incertidumbre tardará todavía tiempo en desaparecer.

El euro no termina de arrancar ante tanta incertidumbre

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Quienes estén apostando por la fortaleza del dólar en alguno de los brókers de forex online disponibles están de enhorabuena: el euro no levanta cabeza desde la irrupción del coronavirus en la eurozona. La salud de la moneda única constituye un buen indicador del estado económico de la Unión Europea y, desafortunadamente, las finanzas europeas también se han contagiado del coronavirus. Por una parte, los inversores están castigando la división que se ha producido en el seno del club del euro entre los países ricos del norte y los menos pujantes del sur. Por otra parte, el aumento de la deuda soberana de países como Italia o España, sumado al parón forzoso de sectores estratégicos de la economía como el turismo o la restauración, no ayuda precisamente a tener confianza en la moneda única.

Las previsiones macroeconómicas auguran turbulencias

Conocíamos hace unas semanas las predicciones económicas poco halagüeñas realizadas por Deutsche Bank sobre el futuro inmediato de las principales economías europeas. De hacerse realidad, estaríamos hablando de caídas del PIB situadas en los dos dígitos, con España como economía más perjudicada con una caída potencial del PIB superior a 20 puntos porcentuales. Una caída histórica que hace que la crisis de 2008 parezca un juego de niños. Lo cierto es que una contracción de este estilo no debería sorprendernos, ya que llevamos semanas sumidos en un estado de hibernación económica que tiene un elevado coste financiero.

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Los más optimistas son de la opinión de que una vez controlado el brote en nuestro país, la situación volverá más o menos a ser la que era. Sería una especie de darle de nuevo al play. Los más pesimistas creen que la larga duración de la situación de confinamiento no podrá revertirse de la noche a la mañana, especialmente porque muchos negocios no podrán volver a levantar la persiana tras haber sufrido pérdidas irreversibles. La patronal Hostelería de España, por ejemplo, habla de hasta 85 000 cierres de bares si el Gobierno no toma medidas adicionales extraordinarias en la fase de vuelta a la normalidad.

En definitiva, la pandemia provocada por el COVID-19 ha puesto contra las cuerdas a la economía europea. Todavía recuperándose del impacto económico del brexit, se ha visto sacudida de forma repentina por la irrupción del coronavirus. La Unión Europea afronta su enésimo test de resistencia: ¿logrará aprobarlo, aunque sea por los pelos, o sucumbirá ante este desafío tan complejo? Los próximos meses serán decisivos para obtener respuesta a esta pregunta.

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